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Por Yecid Ríos y Stefania Landaeta

Continuando con la obra audiovisual y su regulación en Colombia, en esta entrada nos centraremos en analizar quien es el dueño (mejor llamado titular) de los derechos patrimoniales de las obras audiovisuales.

La próxima semana haremos una entrada específicamente sobre el Proyecto de Ley Pepe Sanchez. 

  1. ¿Qué es la titularidad del derecho de autor?

La titularidad es la condición que puede tener una persona, de poseer derechos patrimoniales de autor sobre una determinada obra (Glosario de la OMPI, página 183). Pueden ser titulares de autor las personas naturales, es decir las físicas, como las personas jurídicas.

En principio el autor es también titular de derechos patrimoniales por el solo hecho de crear la obra. Sin embargo, hay casos en los que el titular de derechos es una persona diferente al autor, esta persona puede ser física o jurídica. Esto ocurre por ejemplo, cuando la persona ha firmado un contrato con el autor para comprarle los derechos patrimoniales de su obra.

Por ello, cuando hablamos de titularidad no siempre hablamos de autoría.

En este sentido, existen dos tipos de titularidad: la titularidad originaria y la titularidad derivada.

  1. ¿Qué es titularidad derivada?

Es cuando sin ser autor se es dueño de los derechos patrimoniales de una obra.

  1. ¿Cómo se llega a ser titular derivado?

Existen cuatro modalidades por las que una persona puede convertirse en titular derivado de una obra, son las formas por las que se transfieren los derechos de autor, así tenemos:

MODALIDAD DESCRIPCIÓN PARTICULARIDADES DEL DERECHO PATRIMONIAL (DURACIÓN, MODO Y LUGAR)
1. Por muerte del autor ·   Los derechos patrimoniales se transfieren a los herederos, legatarios o cónyuge del autor si los hubiere, de acuerdo con el artículo 23 de la ley 23 de 1982.

·   Respecto a los derechos morales, los herederos, legatarios o cónyuge luego de la muerte del autor conservan los derechos de reivindicar la paternidad de la obra a favor del autor, de velar por la integridad de la misma y mantener la obra inédita si así lo dispuso el autor en su testamento. En caso de que no existan herederos, legatarios ni cónyuge, la defensa de la paternidad, integridad y autenticidad de las obras pasa a cargo del Ministerio de Cultura, de acuerdo con el artículo 30 de la ley 23 de 1982.

· Se rige de acuerdo con las normas de derecho de sucesión.
2. Por acto entre vivos Los derechos patrimoniales se transmiten mediante un contrato escrito en el que el autor le vende o cede total o parcialmente los derechos a otra persona. Sólo se pueden ceder derechos patrimoniales no morales.

 

Se deben establecer en el contrato las condiciones de tiempo, modo y lugar en las que se ceden los derechos. Si en el contrato no se dice nada al respecto, la ley suple estos vacíos definiendo que “la falta de mención del tiempo limita la transferencia a cinco años, y la del ámbito territorial, al país en el que se realice la transferencia” Ley 23 de 1982, artículo 183.

 

También la normatividad determina que el contrato para ser válido debe constar por escrito e inscribirse en el Registro Nacional del Derecho de Autor. A demás es importante resaltar que el autor no puede ceder su producción u obras futuras, ni puede obligarse a restringir su producción intelectual o a no producir.

3. Por disposición o presunción legal Por disposición legal: La ley define casos en los que los derechos corresponden a un tercero diferente del autor. Es el caso de los empleados o funcionarios públicos, los derechos son de propiedad de la entidad pública correspondiente, y el autor sólo puede ejercer derechos morales sobre la obra cuando su ejercicio no es incompatible con los derechos y obligaciones de las entidades públicas afectadas. (Artículo 91, Ley 23 de 1).

 

·   Por presunción legal: La ley asume salvo que se acuerde lo contrario, que un tercero diferente al autor es titular de los derechos cuando hay:

 

a. Contrato de obra por encargo: A través del cumplimiento de un contrato de prestación de servicios, una persona física o jurídica encarga a otra la realización de una obra bajo determinados lineamientos. En estos contratos se presume, salvo pacto en contrario, que los derechos patrimoniales sobre la obra han sido transferidos al encargante o a quién ha encargado la obra. (Ley 23 de 1982, artículo 20).

 

b. Contrato de trabajo: El empleado se obliga para con el empleador   a realizar bajo su subordinación y de forma personal una labor a cambio de un salario. La ley presume, salvo pacto en contrario, que los derechos patrimoniales sobre las obras que realice el empleado han sido transferidos al empleador.

 

 

 

 

Por disposición legal: Para que opere la transferencia, las obras debieron ser creadas por los empleados o funcionarios públicos en razón de las funciones y la naturaleza de la labor por la cual fueron contratados.

 

 

·   Por presunción legal:

 

a. Contrato de obra por encargo: La transferencia de derechos al encargante (quien hace el encargo) solo tiene lugar en la medida necesaria, para el ejercicio de las actividades habituales del encargante y por la época de creación de la obra. (Artículo 20, Ley 23 de 1982)

El contrato debe ser escrito.

 

 

 

b. Contrato de trabajo: La transferencia de derechos al empleador solo tiene lugar en la medida necesaria, para el ejercicio de las actividades habituales del empleador y por la época de creación de la obra. (Artículo 20, Ley 23 de 1982)

El contrato debe ser escrito.

 

 

4. Por orden judicial Se presenta cuando un juez ordena la transferencia de los derechos a un acreedor del autor, con la finalidad de pagar una deuda u obligación que el autor tiene con el acreedor. Opera bajo las condiciones ordenadas por el juez.

 

  1. ¿Quién es el titular de los derechos patrimoniales de la obra audiovisual?

La obra audiovisual se regula bajo normas especiales previstas en el capítulo VII de la Ley 23 de 1982. Estas normas sólo aplican para la obra audiovisual, no para otro tipo de obras. En este sentido la ley presume que la titularidad derivada está en cabeza del productor salvo pacto en contrario. (Ley 23 de 1982, artículo 98)

  1. ¿Qué se requiere para que opere la presunción de titularidad derivada?

Es necesario que haya un contrato de fijación cinematográfica cuando el autor o autores del argumento o guión cinematográfico, conceden al productor derecho exclusivo para fijar la obra, reproducirla o explotarla públicamente, por sí mismo, o por intermedio de terceros. Dicho contrato debe contener, de acuerdo con el artículo 100 de la ley 23 de 1982 lo siguiente:

  • La autorización del derecho exclusivo;
  • La remuneración debida por el productor a los demás coautores de la obra y a los artistas intérpretes o ejecutantes que en ella intervengan, así como el tiempo, lugar y forma de pago de dicha remuneración.
  • El plazo para la terminación de la obra;
  • La responsabilidad del productor frente a los demás autores, artistas, intérpretes o ejecutantes, en el caso de una coproducción de la obra cinematográfica.
  1. ¿Cuáles son los derechos que se presumen están en cabeza del productor audiovisual?

De acuerdo con el artículo 103 de la Ley 23 de 1982, no son todos los derechos patrimoniales o formas de explotación de la obra audiovisual, sino las de:

  • Fijar y reproducir la obra cinematográfica para distribuirla y exhibirla por cualquier medio a su alcance en salas cinematográficas o en lugares que hagan sus veces o cualquier medio de proyección o difusión que pueda surgir, obteniendo un beneficio económico por ello;
  • Vender o alquilar los ejemplares de la obra cinematográfica o hacer aumentos o reducciones en su formato para su exhibición;
  • Autorizar las traducciones y otras adaptaciones o transformaciones cinematográficas de la obra, y explotarlas en la medida en que se requiere para el mejor aprovechamiento económico de ella, y perseguir ante los tribunales y jueces competentes, cualquier reproducción o exhibición no autorizada de la obra cinematográfica, derecho que también corresponde a los autores quienes podrán actuar aislada o conjuntamente.

Si el productor quiere hacerse a más derechos, debe haber pactado con el autor la transferencia expresa de estos en el contrato de fijación cinematográfica. Todos aquellos derechos que la ley no contemple expresamente en cabeza del productor (artículo 103 de 1982), carecen de la presunción legal de titularidad prevista en el artículo 98 de la ley 23 de 1982.

  1. ¿Qué pasa si el productor requiere hacer un uso diferente de los del artículo 103 de la ley 23 de 1982, ó de los expresamente pactados en el contrato?

Para explotar la obra cinematográfica en cualquier medio no convenido en el contrato inicial, se requiere, de acuerdo al artículo 104 de la Ley 23 de 1982, la autorización previa de los autores y de los artistas intérpretes o ejecutantes, individualmente, o por medio de las sociedades que los representen.

  1. Los autores de la obra audiovisual, ¿Qué derechos patrimoniales entonces tienen sobre la misma?

Los autores de la obra audiovisual tienen los siguientes derechos:

  • Aquellos que se hayan reservado para sí, al firmar el contrato con el productor.
  • Todos los derechos no contemplados en el artículo 103 de la ley 23 de 1982.
  • El derecho de disponer libremente de la parte que constituya su contribución personal para utilizarla por un medio distinto de al de la explotación de la obra audiovisual. (Artículo 101 de la ley 23 de 1982), salvo que hubiere renunciado a ello en el contrato.

 

9.  ¿Cuál es la importancia del contrato que realizan los autores con el productor audiovisual?

La importancia del contrato es vital porque en este se definen aspectos como de quién es la titularidad de la obra. Además, su sola existencia hace presumir que los derechos previstos en el artículo 103 de la ley 23 de 1982 están en cabeza del productor.

Es importante señalar que, en la práctica los productores suelen pactar con los autores la cesión de derechos no previstos en el artículo 103 de la ley 23 de 1982. Esta práctica genera que los autores cedan los demás derechos sobre la obra audiovisual e incluso cedan los derechos sobre su aporte en particular (guión, libreto, etc.)

 

 

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